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24 de Marzo: Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia


En cada aniversario del Golpe de Estado, ratificamos la necesidad de educar en la memoria para construir el futuro. La memoria que hoy rescatamos es la condición indispensable para que haya justicia, para que no se repitan los horrores del pasado. Ejercer la memoria es un derecho inalienable de los hombres y mujeres, y una responsabilidad de la sociedad. Si el terror es insidioso, la educación es la herramienta privilegiada de la memoria, el vehículo para que se produzca esa necesaria transmisión cultural de una generación a otra.

De maestros y maestras a alumnos y alumnas, de padres y madres a hijos e hijas, de las personas más viejas a las jóvenes, y a los niños y niñas; en esas direcciones y de esa manera, las sociedades pelean por la vida. En cada casa, en cada aula, en las plazas, en las mesas de los bares, un día y todos los días que sean necesarios, recordaremos a aquellos y aquellas que nos precedieron en la lucha por la justicia y por los derechos humanos. Los constructores y las constructoras de una mejor sociedad.



Libros infantiles prohibidos por la Dictadura


“Simbología confusa, carencia de estímulos espirituales y transcendentales, ilimitada fantasía”, he aquí algunos de los argumentos de la última dictadura militar para prohibir cientos de libros infantiles. Entre 1976 y 1983 el gobierno de facto intervino especialmente en los ámbitos de la educación y la cultura, determinando una sola manera de pensar y no dando lugar a fantasías ni realidades paralelas. A través de un profundo mecanismo de control en el sector infantil, excluyeron un pormenorizado listado de libros infantiles, a los que consideraron “subversivos”, porque, según su infinita parcialidad, podían cuestionar la autoridad o el orden establecido.

Dado que los integrantes del autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional” se sentían amenazados por ideas y proyectos que interpretaban como divergentes de los valores únicos que ellos pregonaban, idearon un plan para identificar a los supuestos opositores en el ámbito cultural y educativo, a quienes se empezó a considerar difusores de ideas peligrosas por atentar contra los “valores sagrados” de "la moral, la familia y la patria”. El mecanismo consistió en perseguir y torturar autoras y autores, cerrar editoriales, vaciar bibliotecas, y también, tachar canciones y libros, censurados a través de decretos o incluyéndolos en listas negras. A esto se lo llamó "Operación Claridad".

Sacaron de circulación una inmensa cantidad de títulos de literatura infantil con “argumentos” que “justificaron” su desaparición de librerías y colegios.

Ser niña o niño entre 1976 y 1983 significaba, entonces, una indeterminada seguidilla de silenciamientos, a veces explícitos, a veces subliminales. No estaba claro qué se podía decir y qué no, qué se podía escuchar y qué no, qué se podía leer y qué no. Por si acaso, el “auto-silenciamiento” pasó a ser moneda corriente no solo dentro del mundo adulto.

Compartimos tres libros prohibidos que se encuentran en la Biblioteca Digital de la BNM



Memoria en palabras

Se puede vivir como si no existiera el pasado; caminar kilómetros para alejarse de la propia huella, creer que se avanza evitando volver la vista atrás.

Poner en palabras, en cambio, plantea el desafío de mirar al dolor directo a la cara. Es una tarea difícil pero son ellas, las palabras, las que nos ayudan a nombrar el horror, el miedo, darles forma y quizás, poder asir aquello que duele. Son las palabras las que nos permiten construir una memoria en común, e iniciar un nuevo camino. Marzo sigue siendo un mes en carne viva; aunque intentemos transcurrir sin detenernos ante nada, caminar sin ver nos hace tropezar.

Esta colección reúne textos de autoras y autores argentinos que tomaron la palabra para hablar de este pasado, desde la diversidad de planos: la identidad, la pérdida, el miedo, las prohibiciones, la posibilidad de imaginar, la necesidad de contar con alguien. Frente al silencio y al ocultamiento, una, dos; decenas de voces brotan. Con Memoria en Palabras se buscó acercar esta experiencia a las escuelas. Sembrar historias, relatos tejidos con tinta para lograr, quizás, que germine un jardín entre tanta oscuridad.


No hay tumbas para la verdad de Los sapos de la memoria

Graciela Bialet


La mano en la pared; Un vacío en el lugar del nombre

Márgara Averbach


Manuela en el umbral (fragmento)

Mercedes Pérez Sabbi



El río del olvido de Eleodoro

Paula Bombara


Penélope de Mi papá es filósofo

Eggers Lan, Margarita


Poemas

Vicente Zito Lema



La composición

Silvia Schujer



Siete noches de insomnio de Callejón con salida

Elsa Osorio


Kilómetro 11

Mempo Giardinelli