Nuevo aniversario nacimiento Ana Frank

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Ana cumpliría hoy 88 años. Pero sólo llegó a los 14. Formó parte de una larga lista de un millón y medio de niños y adolescentes asesinados por ser judíos, por gitanos, por discapacitados, por diferentes, por marginales frente a una idea de grupo poblacional hegemónico.

La conocemos porque en el tiempo de estancia de “la casa de atrás”, más de 2 años, en Prinsengracht n° 263, Ámsterdam,  escribió en su diario – del que se cumplen 70 años de su primera publicación – sobre soledades, ausencias, tristezas. Pero también a su amiga Kitty le contó de ilusiones y proyectos, junto con una minuciosa descripción de la casa, de la vida en ella y de quienes la compartieron.

Ana FrankNació en 1929 en Alemania, desde donde con su familia migró hacia Holanda, huyendo de la crisis económica y la persecución antisemita y suponiendo que los Países Bajos no se verían afectados directamente por la guerra. Pero, en mayo de 1940, las tropas alemanas invaden Holanda, los Países Bajos se rinden y se ponen en marcha un conjunto de medidas anti judías que afectan cotidianidades como la escolaridad, las amistades, los paseos, pero también el trabajo del padre y la economía familiar.

En 1944, Ana y su familia, junto a otros habitantes de “la casa de atrás” son arrestados y su destino es el campo de exterminio de Auschwitz y muere enferma en Bergen – Belsen.

Con la finalización de la guerra su padre Otto regresa a Amsterdam y se entera de que nadie de su familia sobrevivió, pero puede recuperar las páginas de su diario, conservado por el dueño de la casa donde estuvieron ocultos.

La elocuencia del texto, la denuncia de lo que fue la vida de una familia – extensiva a muchas otras – ha hecho que se tradujera a muchas lenguas, que a partir de él se montaran obras de teatro y películas y que también se definiera como contenido pedagógico para la enseñanza en muchos países, el nuestro entre otros.

Abordar la vida de Ana desde su diario – un cuaderno regalado cuando cumplió 13 años – cuenta no sólo de ella, también de otras muchas infancias, juventudes y adulteces en situaciones de privación de derechos, a expensas de arbitrariedades, pero también de solidaridades y lealtades. Reconocer a Ana y a su diario es comprometerse con una vida y un mundo mejor.

Diario de Ana Frank abierto

 

 

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