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Ana cumpliría hoy 91 años. Pero solo llegó a los 14. Formó parte de una larga lista de un millón y medio de niños, niñas y adolescentes asesinados por ser judíos, por gitanos, por discapacitados, por diferentes, por marginales frente a una idea de grupo poblacional hegemónico.

La conocemos porque en el tiempo de estancia de “la casa de atrás”, más de 2 años, en Prinsengracht N.° 263, Ámsterdam,  escribió en su diario sobre soledades, ausencias, tristezas, pero también a su amiga Kitty le contó de ilusiones y proyectos, junto con una minuciosa descripción de la casa, de la vida en ella y de quienes la compartieron.

Ana FrankNació en 1929 en Alemania, desde donde -con su familia- migró hacia Holanda, huyendo de la crisis económica y la persecución antisemita y suponiendo que los Países Bajos no se verían afectados directamente por la guerra. Pero, en mayo de 1940, las tropas alemanas invaden Holanda. Los Países Bajos se rinden y se ponen en marcha un conjunto de medidas anti judías que afectan cotidianidades como la escolaridad, las amistades, los paseos, pero también el trabajo del padre y la economía familiar.

En 1944, Ana y su familia, junto a otros habitantes de “la casa de atrás” son arrestados y su destino es el campo de exterminio de Auschwitz. Muere enferma en Bergen – Belsen.

Con la finalización de la guerra, su padre, Otto, regresa a Amsterdam y se entera de que nadie de su familia sobrevivió. Recupera las páginas de su diario, conservado por el dueño de la casa donde estuvieron ocultos.

La elocuencia del texto, la denuncia de lo que fue la vida de una familia – extensiva a muchas otras – ha hecho que se tradujera a muchas lenguas. Abordar la vida de Ana desde su diario –un cuaderno regalado cuando cumplió 13 años– cuenta sobre ella y otras muchas infancias, juventudes y adulteces en situaciones de privación de derechos, a expensas de arbitrariedades, pero también de solidaridades y lealtades. Reconocer a Ana y a su diario es comprometerse con una vida y un mundo mejor.

Diario de Ana Frank abierto

2 pensamientos en “Nuevo aniversario del nacimiento de Ana Frank”

  1. Tenía unos 11 o 12 años cuando escuché hablar del diario de Ana Frank por primera vez. Unos vecinos que veían mi interés por la lectura discutían entre sí sobre si yo estaba preparada o no para leer el libro. No me lo regalaron porque consideraron que no estaba lista.
    Eso no hizo más que despertar mi curiosidad y me lo compré. Fue increíble para mí saber de ella, de su situación y de su deseo de escribir.
    Regalé el libro varias veces y lo releí hace poco, antes de visitar el Museo. Me mostró también otra Ana, la que quería escribir, la que tenía un proyecto de vida en esa actividad. Fue una precursora en muchas cosas, lástima que no pudimos tenerla con nosotros más tiempo, pero su legado sigue si lo seguimos manteniendo vivo, regalando el libro a los más jóvenes.

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