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Historia y bibliotecas: Biblioteca Nacional de Perú

La creación de la Biblioteca Nacional de Perú está íntimamente ligada con el Libertador José de San Martín, quien firma un decreto el 28 de agosto de 1821 –tan sólo un mes después de la declaración de la independencia peruana- a través del cual se crea la Biblioteca Nacional del Perú.  Un año después, el 17 de septiembre de 1822, se concreta su inauguración con un fondo bibliográfico de 11.256 volúmenes.

La colección fue conformada en su mayor parte por donaciones de destacadas personalidades como el mismo José de San Martín, Fray Diego Cisneros, Bernardo Monteagudo, José Olmedo, Joaquín Bonet, entre muchos otros y de las colecciones provenientes del Cabildo y los conventos de los alrededores. Luego se sumaron los fondos de la valiosa biblioteca de los jesuitas que por ese entonces estaban resguardados en la Universidad de San Marcos. San Martín seleccionó a dos representantes para conseguir en Europa bibliografía actualizada para enriquecer la colección de la Biblioteca. En base a todas estas acciones algunos historiadores sostienen que a tan sólo dos años de su inauguración los fondos de la biblioteca ascendían a unos 100.000 volúmenes.

San Martín, antes de partir hacia Guayaquil para encontrarse con Bolívar, nombra al padre Mariano José de Arce para ejercer el cargo de Primer Bibliotecario al frente de la Biblioteca Nacional. Arce estudió filosofía y derecho, fue redactor del periódico El Sol del Perú y un reconocido orador.  Si bien ejerció su cargo durante un breve lapso, organizó la Biblioteca eficientemente. Entre sus principales acciones:

  • realizó el inventario de los fondos,
  • generó políticas de gestión dentro de las cuales le dio prioridad a la atención de las consultas de todos los lectores: hay que tener presente el acta fundacional redactada por San Martín donde dice: …”para uso de todas las personas que gusten concurrir a ella”,
  • seleccionó personal idóneo con funciones específicas y definidas: dos jefes bibliotecarios, dos oficiales -que seguían en categoría a los bibliotecarios- y se ocupaban de las tareas administrativas y de la confección de índices que cumplían la función de catálogos muy sencillos, los cuales se utilizaban básicamente para ubicar los materiales solicitados; y tres conservadores que se encargaban del cuidado y mantenimiento de la colección y del mobiliario.

El pensamiento de San Martín referido a su lucha por erradicar la ignorancia, y las bibliotecas como uno de los medios fundamentales para alcanzar ese objetivo quedó plasmado en un pasaje del acta fundacional de la Biblioteca Nacional del Perú redactada por el Libertador:

Convencido… de que la ignorancia es la columna más firme del despotismo…, la más fuerte traba a la ilustración del americano, manteniendo su pensamiento encadenado para impedir que adquiriese el conocimiento de su dignidad…. Por tanto declaro: se establecerá una Biblioteca Nacional en esta capital para uso de todas las personas que gusten concurrir a ella.

Bibliografía consultada

  • Biblioteca Nacional del Perú [página web]. Nuestra historia. Lima: Biblioteca Nacional del Perú, 2010. [en línea]. [consulta: 20 de mayo 2014] http://www.bnp.gob.pe/portalbnp/
  • Historia de las bibliotecas nacionales de Iberoamérica : pasado y presente.  2ª ed.  México: UNAM, 1995
  • Millares Carlo, Agustín. Introducción a la historia del libro y las bibliotecas. Madrid: Fondo de Cultura Económica, 1971
  • World enciclopedia of library and information services. 3rd. ed.  Chicago: American Library Association, 1993

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