
Las clases comienzan nuevamente al final de los días estivales movilizando expectativas y emociones de tantas familias argentinas. Aquellas que tienen todo listo para abordar una siguiente etapa en las aulas y las que deben esforzarse para generar el acompañamiento material y presencial, de niños y jóvenes que – en todos los casos- se adentrarán en nuevas fronteras del conocimiento.
Fronteras cada vez más vastas y complejas que superan con creces las necesidades básicas de la educación pública del ayer, y que multiplican y entrelazan las competencias antes requeridas, en dinámicos y flexibles modelos mentales listos para aprender y volver a aprender, listos para interactuar en ambientes presenciales y virtuales a la vez, listos para hablar en distintas lenguas, a utilizar distintos sistemas de códigos y a moverse en una diversidad de culturas e interacciones sociales nunca vista hasta ahora.
El árbol simbólico del saber que la Ilustración grabó en la famosa Enciclopedia francesa en el siglo XVIII de Diderot, D`Alembert y Voltaire lo condensa en una sola página, con grandes encabezamientos de materias en sinopsis planas y detalladas. El avance de la tecnología de la información y la evolución interdisciplinaria del conocimiento nos sumerge hoy en una madeja intrincada de relaciones conceptuales y prácticas concretas entre las viejas áreas reflejadas en el programa escolar y las nuevas desarrolladas por el avance de las ciencias.
Son emociones y expectativas de niños y jóvenes que comienzan un nuevo año con la oportunidad de encontrar en su educación las llaves de un futuro prometedor, son emociones y expectativas que comprometen y profundizan los trazados de políticas públicas educativas que se nutrirán de la realidad para impactar positivamente en ella, a través de constantes miradas que guíen las respuestas adecuadas para incluir equidad en el acceso, dotar de calidad a las prácticas educativas y abordar la complejidad de los contenidos que cada sociedad, desde lo particular y global, decide y desea, para capacitar a sus ciudadanos.
Lic. Graciela Perrone