María Hortensia Lacau
(1910-2006)


«Es con afecto y emoción como evoco los años de mi vida pasada junto a adolescentes, intentando enseñarles a amar los libros, la lectura en profundidad, la posibilidad de expresarse. Intentando hacerles sentir que el buen gusto es algo tan formativo que llega a constituir una norma de vida; que la sensibilidad nada tiene que ver con la sensiblería.»

María Hortensia Lacau nació en Buenos Aires el 30 de octubre de 1910 y falleció en la misma ciudad, el 12 de enero de 2006. Una práctica muy común en la primera mitad del siglo XX, y en especial en el área de educación, era que las mujeres debían ser reconocidas por su apellido de casada, mientras que su apellido de soltera quedaba oculto. Eso le sucedió a María Hortensia, cuyo nombre completo era María Hortensia Delia Palisa Mujica, pero fue conocida por el apellido de su esposo, Alfredo Lacau, con quien compartió la vocación docente.

Sus padres, oriundos de Tucumán, fueron Emilio Palisa Mujica y Maria Hortensia Salaberry, quienes tuvieron un hijo y tres hijas, una de ellas María Hortensia Delia.

Inició sus estudios en la Escuela Normal Nº 9 Domingo Faustino Sarmiento, donde cursó estudios primarios y se recibió de maestra. Su formación continuó en el Profesorado Nacional Superior Joaquín V. González, egresando con el título de Profesora de Castellano y Literatura.

Sus primeros pasos en la docencia fueron en diversas instituciones de la ciudad de Buenos Aires como la Escuela de Comercio 7 “Manuel Belgrano”; la Escuela Normal N°4 “Estanislao Zeballos”, el Colegio Nacional Buenos Aires, la Escuela Nacional de Comercio “Carlos Pellegrini” y la Escuela General San Martín del Patronato Nacional de Ciegos, entre otras. Asimismo ocupó cargos de gestión en algunas de esas instituciones. En el Normal N°4 se desempeñó como directora y profesora desde 1956 hasta 1960, donde puso en práctica una experiencia pedagógica sumamente original, fundamentada en el desarrollo de la responsabilidad individual, la autocrítica, el uso de la investigación y las fuentes originales en el estudio, así como el fomento del trabajo en equipo, la responsabilidad social. La creación de un gabinete psicopedagógico representó un hito en el contexto de la época.

Fue docente universitaria, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, y como escritora incursionó en distintas vertientes, destacándose en la escritura de textos escolares. Permaneció en la memoria de varias generaciones por su libro Castellano y Literatura para la enseñanza media, escrito en colaboración con Mabel M. de Rosetti, y la serie de antologías que los acompañaban. Fue una difusora de la literatura universal, a través de una colección editada por Kapelusz. En relación a la literatura infantil y juvenil, gran parte de sus obras fueron publicadas por Plus Ultra, emblemática editorial argentina que en los años sesenta y setenta tuvo en papel preponderante en ese rubro.

En lo relacionado a la didáctica de la lengua, Lacau fue una propulsora de la lectura creadora: “…Es con afecto y emoción como evoco los años de mi vida pasada junto a adolescentes, intentando enseñarles a amar los libros, la lectura en profundidad, la posibilidad de expresarse. Intentando hacerles sentir que el buen gusto es algo tan formativo que llega a constituir una norma de vida; que la sensibilidad nada tiene que ver con la sensiblería; que la posibilidad de aprender a leer con hondura embellece el vivir y amplía su ámbito, lo lleva más allá de sí mismo y, como la música, abre el pórtico del viaje sin que nos apartemos del sillón predilecto…”

Su pasión por la enseñanza no la perdió en ningún momento, en especial por la motivación de la lectura en los jóvenes. Ha sido reconocida por ser integrante de la comisión fundadora y presidenta de CAPLI (Comité Asesor de la Promoción de la Literatura Infantil y Juvenil).

Incursionó en el periodismo y recibió varios premios como la faja de Honor de la SADE, en 1950, por su libro de poemas Elegía para la hermana menor. Fue ganadora de la beca Fullbright y obtuvo el Premio Konex por su aporte a la literatura infantil y juvenil.

Lacau fue declarada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, por su trayectoria en el ámbito de la literatura y la educación.

La biblioteca privada de María Hortensia Lacau ha sido legada por la escritora a la Biblioteca Nacional de Maestras y Maestros; esta colección se consulta en la Sala Americana y está compuesta en su mayor parte por obras de pedagogía y literatura que reflejan el importante recorrido de la autora en ambas áreas. En esos textos donados, en sus marcas, marginalias y dedicatorias, se puede apreciar el trabajo de Lacau como profesora, directora y escritora, así como su compromiso constante en vincular a niñas y niños y adolescentes con la lectura y la creación.